· Crecer
31 de agosto: un mes de viaje

Llevamos exactamente un mes de viaje y hasta ahora sigue pareciendo unas vacaciones. También porque hoy es el último día en la Baia degli Aranci, donde de hecho simplemente hemos veraneado. Es raro no saber qué viene después, pero es muy tranquilizador no tener que hacer nada y sobre todo no tener que volver a Múnich.
El principio estuvo marcado por la parada en Údine y por los preparativos que continuaban, luego la salida de verdad con las visitas a algunos amigos — una especie de partida en versión ligera, o como los viajes de vacaciones de antes, con alguna parada por el camino. Hemos hecho bastantes kilómetros y visto ya muchos sitios. Y después las vacaciones largamente aplazadas en la Baia degli Aranci, para descansar un poco. Fueron todos momentos bonitos, pero la aventura de verdad aún no ha empezado. Tengo curiosidad por ver cómo sigue.
Viajar en autocaravana, con la libertad de parar y dormir en cualquier sitio, nos gusta mucho — clavarla en un camping, de momento, bastante menos. Sea por la falta de movilidad, como en Pescia Romana, sea por el olor de las aguas grises, sea sencillamente por el estilo de vida de los campings que hemos visto hasta ahora, que todavía no nos ha calado del todo.
Los niños tienen sus altibajos diarios, por turnos o juntos, y son sobre todo los bajos los que tiran de nuestras reservas de energía y de los nervios. Y Enea también pide atención cada cierto tiempo, últimamente otra vez con el aviso del AdBlue. Todo esto junto a la gestión del día a día — compra, cocina, platos — deja de momento poquísimo tiempo para este blog, para ordenar las fotografías, para planear los siguientes pasos y para filosofar sobre la vida. PERO ha habido tiempo suficiente para volver a hacer deporte (HIIT), para audiolibros que inspiran (El guerrero pacífico y El viaje sagrado del guerrero pacífico) y para el acroyoga con Maddalena.
